viernes, 24 de febrero de 2012

Capítulo 11: Conociendo a la familia Vongola

Capítulo 11: Conociendo a la familia Vongola

Tras la ceremonia, las familias Scerecio y Vongola fueron las últimas en salir de la carpa. Sakura estaba aún con el corazón acelerado y se fijó en que sus guardianes estaban emocionados, lo que le alegró mucho. Suspiró al pensar que ahora era la jefa de una familia mafiosa y tendría que enfrentarse a muchas cosas, solo de pensar en todo eso le daban escalofríos. Notó como una mano se posaba sobre su hombro y dio un respingo. Al girarse para comprobar quien era, vio al décimo Vongola, Tsuna. 
- ¿Cómo estás? - Dijo él preocupado por el nerviosismo de Sakura. - Tranquila, yo también estaba nervioso cuando me dijeron que sería el décimo jefe. Es más, durante mucho tiempo me negué a serlo, pero... Esto no es tan malo como parece. - Sonrió para intentar calmarla. A Sakura le pareció muy amable y cercano, y vio que podía confiar en él y que estuvo en su misma situación.
- Si, aunque no quisiera ser la jefa, es lo que me ha tocado, se lo debo a mi padre. - Devolvió la sonrisa y los dos se echaron a reír. Los dos habían pasado por la misma situación tan extraña de llegar a no ser nadie, a ser jefe de una gran familia mafiosa. 
- Parece que tienes muy buenos guardianes, eso está bien. Aunque, lo mejor es que además de guardianes, sean tus amigos, y parece que lo son. - Miró a los guardianes de la familia Scerecio y vio como algunos sonreían alegres mientras otros discutían estúpidamente, pero siempre había un buen ambiente. Se parecían a sus guardianes, no eran todos amigos, pero a la hora de la verdad eran una verdadera familia. 
- La verdad es que son muy buenos amigos, me alegra que estén aquí conmigo. - Tras decir esto, los dos se dirigieron a donde estaban los guardianes que hablaban entre ellos. 
Yamamoto y Kotaro, los guardianes de la lluvia de ambas familias, tenían un carácter parecido y eso hizo que congeniaran bastante bien. 
- ¿Así que tu también usas una espada? Vaya, ¡eso es genial! - Dijo Kotaro riéndose junto a Yamamoto que tenía mucho en común con él. 
- Que casualidad, ¿no? Jajaja, ¡me caes bien Kotaro! - Contestó Yamamoto a carcajadas.
- Oh dios, lo que faltaba, otra persona igual que Kotaro. - Hikari odiaba el carácter despreocupado de Kotaro, y al ver que Yamamoto era igual no se lo podía creer. 
- Eh, ¡Hikari! Anda, ¡que estamos aquí para festejar! - Kotaro no paraba de reír y Yamamoto le seguía el juego, eran los dos igual de odiosos para Hikari. 
- Es cierto, alguien igual que el "friki del béisbol". - Gokudera, el de la tormenta, se acercó a ellos diciendo algo parecido a lo que dijo Hikari solo que refiriéndose a Yamamoto con lo del béisbol. Parecía que él también odiaba ese carácter que tenían y ella se alegró de que al menos alguien la entendiera. 
Los dos se alejaron hasta donde estaban los guardianes de la nube de ambas familias. Sakya se encontraba a unos metros de Hibari, el cuál parecía muy solitario.
- Agh, ese Hibari... Es odioso, siempre quiere hacerlo todo por su cuenta. - Le dijo Gokudera a Hikari con un tono despectivo. A pesar de que a él le parecía mal eso, a Hikari le gustó su forma de ser, ya que a ella también le gustaba estar algo alejada de vez en cuando.
- Eis, Hikari. - Dijo Sakya al verles a los dos. - Oh, ¿es él el guardián de la tormenta? - Señalando a Gokudera animada. - Vaya, hola. 
Él saludó con la mano y les preguntó varias cosas sobre su familia, al igual que contaba cosas sobre la mafia. Hikari se fijó que Hibari miraba al horizonte y tenía la mirada perdida. De vez en cuando, miraba a su hombro, donde tenía un pequeño pájaro amarillo bastante bonito. Hikari odiaba muchas cosas, pero los animales eran lo que más adoraba en el mundo, y esa cosita le encantó. Pensó que una persona que cuida de una cosa tan bonita, no podía ser malo, del todo. Se disculpó y dejó a Sakya y Gokudera hablando, y se dirigió hacia aquél chico solitario. Se quedó a su lado, un poco más atrás de donde él estaba. Aquel pájaro empezó a piar y Hibari se dio la vuelta, percatándose de la presencia de la chica. Parecía molesto, pero de eso Hikari no se dio cuenta, ya que miraba al horizonte al igual que antes lo hacía él, viendo el hermoso paisaje de un bosque en la ladera en el que los rayos del Sol hacían destellos preciosos. 
Al darse cuenta de esto, a Hibari no le molestó tanto, porque mientras no le molestara no pasaría nada. Hikari se dio cuenta al fin de que él la miraba y simplemente le dedicó una leve sonrisa, para luego seguir observando el paisaje. El pájaro batió las alas y echó a volar hacia el horizonte, y al ver esto, Hikari sonrió alegre, era muy bonito verle volar allí. Tras dar una vuelta, el pájaro volvió y Hibari puso la mano para que se posara sobre ella, pero en vez de esto, el pájaro se puso en los hombros de Hikari, lo que hizo que el chico se sorprendiera mucho. Hikari al verle, le acarició cariñosamente y el animal lo aceptó encantado. Ella miró a Hibari por si acaso le molestaba aquello, pero él simplemente se dio la vuelta y siguió disfrutando del paisaje, pero Hikari pudo ver como una pequeña e insignificante sonrisa se dibujó en su cara durante un momento. Eso hizo que ella se alegrara, había conseguido que aquél solitario aceptara su presencia. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario