lunes, 30 de enero de 2012

Capítulo 7: El chispeante trueno

Capítulo 7: El chispeante trueno

Era una tarde tranquila, las hojas caían de los árboles y solo se escuchaba el murmuro del viento. Era la tarde perfecta para descansar, y tal vez, dar un paseo. Sakura miró que hora era. Las cinco en punto. No tenía nada que hacer, estaba muy aburrida. Ya había acabado los deberes de ese día y había estudiado, así que lo único que hacía era tumbarse en el sofá mientras veía un programa de televisión. Le dio pena desperdiciar una tarde tan magnífica, ya estaba acabando el otoño y quedarían pocos días como esos, pronto haría mucho más frío y lluvias. Después de pensarlo durante un rato, se levantó decidida a salir a la calle. Se puso sus deportivas y cogió un abrigo, salió por la puerta y una suave brisa le dio en la cara. Pronto llegaría el invierno y haría muchísimo frío, así que debía aprovechar bien esa tarde. Caminó por las calles mientras miraba a su alrededor como los árboles se quedaban sin hojas, que pasaban a cubrir el suelo con tonos marrones y amarillos. Parecía que el suelo tuviera una alfombra de hojas de tonalidades oscuras, y a ella le encantaba pasar por allí viendo como a cada paso las hojas se apartaban haciendo un ruido que le agradaba. Anduvo un rato por las calles cuando vio un pequeño parque donde había algunos niños jugando en los columpios, y al verlos recordó su infancia. Se sentó en uno de los bancos de allí y observó a los niños mientras sonreía. 
Era una tarde perfecta, hasta que escuchó algo. 
- ¡Mocosa, déjalo ya, te he dicho que no! - Gritaba una voz como la de Hikari desde la acera enfrente del parque. Al mirar hacia allá vio como en efecto, era Hikari la que gritaba a una niña más pequeña. Lo primero que pensó Sakura es que era su hermana, ya que anteriormente mencionó que tenía una y al parecer pequeña. Intentó evitar que la viera, no le apetecía jaleo, estaba siendo una tarde agradable, no quería saber nada de mafia.
- ¡Quiero jugar y no me lo impedirás! - Dijo su hermana mientras le sacaba la lengua, lo cual hizo que pusiera más nerviosa a Hikari y echara a correr detrás de ella hacia el parque. 
- ¡Ven ahora mismo, no tenemos tiempo para juegos! - Hikari intentaba atraparla, pero su hermana ya se había subido a un tobogán y se deslizaba por él. Sakura no pudo evitar reírse al ver aquella situación, lo que hizo que Hikari, sin saber quien se reía, se enfureciera aún más. 
- Es muy gracioso, ¿verdad? - Dijo de espaldas a Sakura con una voz aterradora. - Je-je, ahora me voy a reir yo... - Decía mientras se daba la vuelta lentamente preparando sus puños para golpearla. Al darse la vuelta por completo lanzó rápidamente su brazo hacia donde estaba Sakura, y al verla le dio tiempo a reaccionar para no golpearla. 
- S-Sakura... Lo siento, no sabía que eras tú. - Dijo aún con algo de mosqueo. Sakura acababa de darse uno de los mayores sustos de su vida, ya había visto su puño en su cara, pero por suerte Hikari reaccionó. 
- No pasa nada. - Contestó sonriente aunque asustada aún. Miró hacia el tobogán donde seguía jugando la niña. - Hikari, ¿es esa tu hermana? - Dijo señalándola. 
- Si, no hace más que causar problemas, no para quieta... - Dijo Hikari agobiada, por lo visto había tenido que estar detrás de ella toda la tarde. Su hermana se acercó a ellas.
- ¿Um? ¿Quién es esta chica con ese pelo tan raro? - Dijo aquella niña, y Sakura al oír esto se avergonzó un poco. Su pelo era violeta y eso le había causado risas a los niños en otros colegios. 
- Maldita... Ella es Sakura, deja su pelo en paz, eres una maleducada. - Dijo Hikari muy molesta con el comportamiento de su hermana. Sakura se dio cuenta de que su carácter era totalmente distinto, y después de que algo de su vergüenza se fuera, se presentó.
- Soy Sakura y voy con tu hermana a clases.
- Oh, ya veo... Yo soy Haruhi. Saku-nee *la trata con cariño, como a una hermana, ¿quiéres venir con nosotras a pasear? - Bueno... No quiero molestar vuestro paseo.
- No molestas, seguro que no más que esta mocosa. - Dijo Hikari. Sakura se levantó del banco y caminó con ellas. Vieron una pequeña tienda donde vendían chucherías y Haruhi por supuesto quiso entrar y comprar algo. 
- Nee-chan *Hermanita, refiriéndose a Hikari , entremos a comprar algo. - Dijo mientras tiraba de la manga de Hikari hacia la tienda. 
- Déjate de comprar nada, ni siquiera tienes dinero. 
- Pero me lo puedes comprar tú, por favor~ - Dijo tirando más de ella, y al ver que no funcionaba se dirigió a Sakura. - Saku-nee~ ¿a que tú quieres entrar?  
- ¡No metas a Sakura en tus tonterías! - Dijo Hikari soltando a Haruhi. 
- No pasa nada. Haru-chan, ¿qué quieres comprar? ¿Compartimos una bolsa de patatas? - Dijo amablemente Sakura mientras acompañaba a Haruhi a la tienda. Compraron una bolsa de patatas y la fueron tomando por el camino, caminaron mucho hasta que se hizo de noche. 
Llegaron a la casa donde vivían Haruhi y Hikari, y se despidieron allí de Sakura. Antes de que se fuera, Haruhi le dijo una cosa en voz baja a Hikari. 
- Nee-chan, ¿es ella la jefa de la que me hablaste? - Hikari asintió y miró a Sakura. - Saku-nee, ¿también podría yo unirme? Tiene que ser algo muy divertido, por favor~ - Pidió Haruhi mil veces a Sakura. 
- ¿¡Cómo, también sabe ella sobre la mafia!? - Preguntó Sakura sorprendida. Aunque era normal, ya que Hikari lo sabía, pero... Haruhi era más pequeña, ella si que no podía unirse a la familia. 
- Lo siento Haru-chan, pero eres muy pequeña aún. - Dijo Sakura poniendo una voz tierna para que no se lo tomara tan mal. 
- No, yo quiero. Yo soy fuerte, y no soy tan pequeña, solo tengo dos años menos que tú. - Dijo muy segura intentando mantener las lágrimas.  
- Haru, déjalo, no te puedes unir. - Dijo Hikari.
- ¿Por qué? Yo me he entrenado mucho y se pelear, por favor, déjame. - Hikari vio que Haruhi lo decía en serio, no era una de esas cosas que se quieren por rabieta. - Por favor... Déjame... Por papá y mamá... - Dijo casi en un susurro que solo alcanzó a oír Hikari. Entonces, comprendió que lo decía en serio.
- Esta bien.. Por mi no hay problema. - Dijo Hikari mirando a Sakura. - Bueno, tu eliges, al fin y al cabo eres la jefa. 
Sakura lo pensó un momento, pero vio la decisión de Haruhi, y si su hermana estaba segura, entonces tendría algún motivo. 
- Está... Está bien, Haruhi, te dejaré unirte. - Tras decir esto, Haruhi sonrió y se alegró mucho, estaba muy feliz por aquello. Pero Sakura sin embargo... Ya tenía siete guardianes, y pronto tendría que marcharse. Eso era lo último que quería, aunque antes estaba la ceremonia de entrega de anillos. Al parecer los anillos se los iban a dar una familia muy importante cuyo jefe era más o menos de su edad, y según Mariano su carácter también. Tenía ganas de conocerle, se preguntaba como sería la ceremonia. Se despidió de Hikari y Haruhi y se marchó a casa, pensando que dentro de poco, todo cambiaría. 

Capítulo 6: La nube aparece

Capítulo 6: La nube aparece

Otro día pasaba y Sakura recordó lo que Mariano le había dicho la tarde anterior. En cuanto encontrara los dos guardianes que le faltaban, harían la entrega de los anillos Scerecio y se marcharían a la mansión. Esa idea no le agradaba para nada, ella no quería marcharse a ningún lugar, solo quería quedarse en su casa con su madre como siempre. Además estaba eso de los guardianes y los anillos... Por lo que Mariano le había explicado, eran unos anillos que eran capaces de sacar una especie de llama y que le daban más poder. Era algo que Sakura no llegaba a comprender, ¿una llama? Fuera lo que fuera, ya se lo explicarían, solo esperaba que no fuera muy peligroso. Solo quedaban dos guardianes más, aunque ella en realidad nunca quiso que nadie se uniera, ni siquiera ella, al final había conseguido guardianes. Con un poco de suerte no se uniría nadie más, y si lo hacían esperaba que fuera muy tarde para así poder quedarse aquí un poco más. Al principio la idea de marcharse no le convenció y se negó rotundamente, pero tras hablarlo detenidamente con su madre comprendió que ese era su deber como la hija del anterior jefe de la familia, así que decidió hacerlo por su padre. Fue caminando hasta el instituto, esta vez fue más pronto de lo habitual, por tanto nadie la acompañó, prefería ir sola para pensar sobre todo eso. 
Empezó a pensar en lo de su padre. Se había ido hace más o menos un mes por un viaje de negocios. Antes de saber que era de la mafia le dijo que se iba porque en su trabajo como administrador debía ir a otro país a una conferencia. Ahora se había enterado que debía ir a una misión muy peligrosa e importante, pero hacía una semana había desaparecido y no encontraron ni rastro de él. Al pensar eso se entristeció mucho y se preguntaba si su padre seguía aún vivo, y si lo estaba en qué lugar del mundo podría estar. Algunas lágrimas le asomaron por los ojos y rápidamente las secó. Solo esperaba que su padre estuviera bien, dondequiera que estuviera. De pronto escuchó unas voces por detrás.
- ¡Boss   *jefa! - Dijo Hikari mientras corría al igual que Kairi hacia Sakura. 
- ¡Buenos días Saku-chan! - Saludó Kairi animada. - Fuimos a tu casa, pero tu madre nos dijo que saliste antes, así que tuvimos que darnos prisa para alcanzarte.
- Buenos días a las dos. Lo siento, hoy salí algo antes. - Por una parte se alegró de que ellas dos estuvieran  con ella, si seguía dándole vueltas a lo de su padre se pondría más triste aún. Llegaron al instituto donde todo estaba muy animado. Una chica se acercó a ellas, la misma con la que hablaba Hikari en su entrenamiento de Karate. 
- ¡Hikari! - Dijo mientras saludaba con la mano. - Oye, ayer te fuiste muy rápido del entrenamiento. El profesor dijo que tenemos que ir mañana y pasado para entrenar más. 
- Oh, vaya... Bueno, de todas formas pensaba entrenar mañana con Sakura, así que lo aplazaremos. - Dijo Hikari, mientras Sakura la miraba sorprendida ya que no le había dicho nada sobre entrenar en ningún momento. 
- ¿Ella también entrena? Que raro... Por cierto, yo soy Sakya. - Dijo presentándose. Aquella chica también parecía muy fuerte al igual que Hikari. Estaban tranquilas cuando por detrás apareció Kotaro.
- ¡¡Hooolaa a todas!! - Dijo gritando y muy animado. 
- Dios... ¡No chilles desde por la mañana temprano! - Protestó Hikari.
- ¿Cómo está hoy mi familia? - Dijo muy feliz por aquello de la mafia que creía que era algo divertido y sin riesgos. 
- ¿Familia? - Preguntó Sakya. Hikari le hizo una seña. - Entiendo... Hikari, ¿puedes venir un momento por favor? - Dijo mientras la alejaba del resto. 
- Hikari, ¿te has unido a una familia? - Dijo muy seria. 
- Si... Ya se que te dije que no lo haría, pero... Sakura no es... no parece que sea como los otros jefes de la mafia. 
- Ay... Sabía que al final lo harías. 
- Pero de verdad que no es igual, ella no piensa en asesinar, solo... No se, no es igual, de verdad.
- Are... Ahora me voy a quedar sola... - Dijo con un tono triste como para dar pena. 
- Sakya... Lo siento, pero... - A Hikari se le ocurrió una idea. - ¡Ey! ¿Por qué no te unes también? Aún no están todos los guardianes, y así podríamos ser de la misma familia. 
- Oh... ¡Eso sería genial! Pero... ¿Crees que Sakura aceptará que entre? Apenas me conoce...
- Tranquila, seguro que si. 
Caminaron de nuevo hacia donde estaban los demás. 
- ¡Boss! Sakya se unirá también, ¿vale? - Dijo Hikari. Vio la cara de asombro de Sakura, así que se explicó mejor. - Sakya ya conocía la mafia, sus padres al igual que los míos pertenecieron a la mafia. Bueno, sus padres aún pertenecen, así que al enterarme entrenamos juntas. - Hizo una pausa para que asimilara todo. - Yo... Yo quería hacerme más fuerte para unirme a una familia y así poder proteger a mi hermana. Así que entrenamos juntas desde hace un tiempo, y como ella no tiene ninguna familia, podría unirse a la nuestra. - Dijo un poco más triste. Sakura se preguntaba por qué debía proteger tanto a su hermana, aunque ni siquiera sabía que tenía una. Por el tomo que tenía Hikari al hablar de ello, pensó que a lo mejor le pasó algo a sus padres, tal vez lo mismo que al suyo. De todas formas prefirió no preguntar, seguramente con el tiempo lo acabaría sabiendo. A la vez los demás se sorprendieron porque no esperaban que Sakya también supiera sobre la mafia, y Kotaro se sorprendió mucho al saber todo eso de Hikari y Sakya que habían sido sus compañeras de Karate durante muchos años. 
- Bueno... Yo... No se si debería unirse, esto de la mafia... - Recordó que ella ya sabía sobre la mafia y que seguramente por eso sería fuerte. - Aunque si ya sabes sobre la mafia... Supongo que no habría problemas.
- Muchas gracias Sakura. - Dijo Sakya feliz, aunque Sakura no lo estuvo tanto al recordar que solo le faltaba un guardián. Se preguntaba como sería su último guardián... Pese a todo eso de la mafia, se alegraba de haber encontrado tantos buenos amigos que estuvieran con ella y la apoyaran. Solo por eso, merecía la pena estar en la mafia, así que se propuso luchar todo lo que pudiera por sus amigos, por su familia.

domingo, 29 de enero de 2012

Capítulo 5: La lluvia cae

Capítulo 5: La lluvia cae 

Después de un fin de semana agotador en el que Sakura no pudo descansar ni un solo minuto, le tocaba volver al instituto. Otra vez a madrugar y a hacerlo todo con prisas. Lo peor era que le tocaba estar en la misma clase donde estaban sus ahora guardianas, no podría descansar de la mafia ni un segundo. En la escuela todo pasó como un día cualquiera, excepto porque ahora se iba con Kairi, Hikari y Serena, que no paraban de pelear entre ellas, sobre todo estaba de mal humor Hikari, que no aguantaba el carácter de las otras dos. Sakura suspiró abatida por aquel fin de semana agotador y la semana que le esperaba. En las clases no pasó nada fuera de lo común, y eso fue algo que agradeció de verdad. Al salir de clases pensó que las tres la acompañarían a casa como habían estado haciendo días anteriores, pero no fue así.
- Bueno, hasta mañana. - Dijo despidiéndose Hikari.
- Hikari, ¿hoy no vienes? - Preguntó Sakura algo sorprendida.
- No, hoy tengo entrenamiento de Karate. - Sakura recordó que Hikari daba clases de Karate, y le pareció algo genial. 
- Hikari... Um... Si no te importa... Me gustaría mucho ver como haces Karate. ¿Podría ir a verte entrenar? - Dijo algo tímida esperando la respuesta de Hikari. Supuso que diría que no, pero Hikari se dio la vuelta y dijo:
- Claro, así verás que soy digna de ser tu guardiana. - Dijo muy segura de lo que decía. En realidad Sakura solo quería ver como entrenaba porque le parecía entretenido, nunca había tendido la intención de examinarla como guardiana o algo parecido. 
- ¡Genial, pues vamos! - Dijo Serena mientras Kairi asentía con una sonrisa. Hikari las miró enfadada.
- Yo he dicho que podía venir Sakura, no vosotras dos, armáis mucho jaleo. - Dijo mientras se daba la vuelta y le indicaba a Sakura el camino. 
- Oh, Hikari. ¿Podrían venir ellas también? - Vio la cara de negación de Hikari, así que probó algo. - Bueno, querría que las dos aprendieran de ti como luchar. - Al oír esto Hikari cambió de opinión.
- Ah, entonces claro que pueden venir. Vamos. - Hizo una pausa y después les advirtió. - No hagáis nada de ruido. 
Las tres asintieron y la acompañaron. Hikari entró al gimnasio donde entrenaban y tras hablar un rato con su maestro, las hizo una seña para que entraran. 
- He hablado con mi profesor y dice que no le molesta que estés aquí mientras no nos distraigáis. - Hikari les indicó unos bancos donde sentarse para observar el entrenamiento. A su clase iban varias personas, a las que Hikari ignoraba por completo. Iba a entrar en el tatami cuando un chico se les acercó. 
- ¡Ey, Hika-chan~! - Dijo muy alegre mientras la saludaba. Hikari le dedicó una mirada de odio, y se sorprendieron de que ese chico la hablara como si fueran tan amigos, normalmente Hikari odiaba a ese tipo de personas. - ¿Um? ¿Son amigas tuyas? - Dijo refiriéndose a las tres chicas. - Ja ja, parece que te vas haciendo más amistosa con la gente. Yo soy Kotaro, encantado. 
- No es por eso. - Dijo seca. Miró a Sakura y recordó que no debía decir nada sobre la mafia. - Quieren ver como entreno, nada más. 
Detrás de él entró una chica que saludó a los dos. Parecía que era con las dos únicas personas que Hikari se hablaba. La chica parecía más del estilo de Hikari, pero ese chico era todo lo contrario. Entraron al tatami y entrenaron allí durante toda una hora. Las tres admiraron mucho el entrenamiento, realmente entrenaban muy duro. Al salir Kotaro las acompañó, cosa que a Hikari le molestó. 
- ¿Por qué nos sigues? - Dijo Hikari molesta. 
- ¿Eh? Os acompaño a casa. - Contestó sonriente. A las demás no les molestó que las acompañara, así que no hubo gran problema. 
Al llegar a casa de Sakura estaban otra vez los tipos de la mafia que habían ido a hacer cuentas sobre cuando iban a ir a la mansión y los guardianes que tenían. 
- Sakura-sama, bienvenida. - Dijo el señor mientras miraba a los demás. - ¿Todos estos son tus guardianes? Vaya, no pensé que la gente se quisiera unir tan rápido a la mafia. - Sakura intentó hacer que dejara de hablar, pero no lo consiguió. Miró a Kotaro y vio su cara de asombro, era normal. Pensaba que no podría salir de esa situación, pero Hikari habló.
- Este de aquí no es de la mafia, y esas dos tampoco deberían serlo. - Dijo refiriéndose a Kotaro, Kairi y Serena. - Por cierto, ¿tu quién eres?
- Soy el asesor de la familia Scerecio, Mariano. 
- Perdón, creo que me he perdido. ¿Mafia? - Dijo Kotaro alucinado mirando al resto. - Uah, eso debe ser divertido, ¿no? Creo que oí algo en la televisión, que hacían misiones, eran como espías, jajaja. Tiene que ser muy divertido. - Se lo tomó bastante bien, parecía que no sabía mucho sobre la mafia. 
- N-No... En realidad no es eso, es mucho más complicado... - Dijo Sakura intentando evitar el tema. 
- ¿Y todos lo sois? No debe ser muy peligroso si alguien como vosotras pertenece a ella. - Realmente no se había dado cuenta de lo que había dicho, simplemente pensaba que si alguien de 14 años pertenecía a ella no podía ser peligroso, pero su forma de expresarlo fue algo brusca.
- ¿¡Cómo que alguien como vosotras!? ¡Maldito, no me subestimes! - Dijo Hikari enfadada por el comentario de Kotaro. 
- Jeje, lo siento lo siento. ¿Entonces yo también puedo unirme?
- ¡¡Por supuesto que no!! 
- Hikari, no pasa nada... Kotaro, es algo peligroso, en realidad nadie debería pertenecer a ella. - Intentó convencerle de que era una mala idea, pero Kotaro seguía muy animado,así que  final se unió a pesar de que Sakura no quería que nadie lo hiciera...

sábado, 28 de enero de 2012

Capítulo 4: Se une... ¿el Sol?

Capítulo 4: Se une... ¿el Sol?

Por fin era fin de semana, lo que hacía que Sakura estuviera realmente contenta. Podría descansar de toda la semana que había tenido, estaba agotada. Pensaba levantarse tarde y descansar todo el día, y tal vez daría un paseo. Eso es lo que pensó el viernes por la noche, se acostó tarde y nada más meterse a la cama se durmió, pensando que mañana sería un buen día, tranquilo y sin problemas, sin nada de mafia. 
Al día siguiente por la mañana, escuchó el ruido del timbre de su casa. Con los ojos entrecerrados miró el reloj de su mesilla para ver que hora era. Las 10 y media, ¿quién sería? Estaba cansada e intentó volver a dormirse, pero entonces su madre la llamó y escuchó barullo abajo. Se levantó de la cama y se vistió rápidamente. Bajó por las escaleras aún adormilada y al llegar a la planta de abajo fue al salón, donde estaba su madre. Entró y vio allí a Kairi y Hikari que discutían por algo. 
- ¿¡Por qué están ellas aquí!? - Pensó triste. Su día de descanso se iba a echar a perder. - ¿Qué hacéis aquí? - Preguntó esperando que solo fuera una corta visita y pudiera descansar el resto del día. 
- Vinimos a visitarte - Dijo Kairi riéndose y muy animada. Hikari la miró de mala forma y contestó con su versión.
- Iba caminando por la calle y pasé por aquí. Pensé en pasar a saludarte pero de pronto me encontré con ésta, que se me unió sin que se lo pidiera. - Hikari se quejaba de que Kairi la acompañara, ella quería ir sola. De todas formas se olvidó de eso.
- ¿Como estás? - Preguntó a Sakura. - Tu casa es muy bonita. 
La madre de Sakura, la señora Tsuki, invitó a Kairi y Hikari a desayunar.
- ¿Qué queréis tomar? - Preguntó mientras preparaba el desayuno de Sakura. 
- Oh, no quiero ser molestia. - Dijo Hikari, pero la señora Tsuki negó con la cabeza. - Esta bien... Tomaré lo mismo que Sakura. 
- A mi me gustaría tomar... Lo mismo que Sakura también. - Hikari la miró enfadada por pedir lo mismo y Kairi le contestó con una sonrisa. 
Tsuki les trajo un vaso de leche y galletas, y las dos le dieron las gracias. Hikari tomó un sorbo de leche y le dijo algo a Sakura:
- Por cierto, ¿por qué no vamos a entrenar un rato? - Sakura la miró cansada y se iba a negar, pero Hikari siguió hablando. - Conozco un sitio. En la rivera del río se entrena muy bien, así que iremos allí. - Ya dio por sentado que iban a ir todas. Sakura miró a Kairi y la vio muy animada, fue a mirar a su madre cuando habló.
- Oh, eso es fantástico. Saku-chan, os prepararé un almuerzo para cuando acabéis de entrenar. - Dijo Tsuki muy alegre por que su hija fuera a entrenar. Sakura se desesperó, ella no sabía que hacer para no ir. Acabaron el desayuno y se marcharon cogiendo antes el almuerzo que había hecho la señora Tsuki. Caminaron hasta la rivera de un río, era un lugar muy bonito. Hikari sacó los nunchakus y Sakura sus cuchillas. Kairi se dio cuenta de que aún no tenía ningún arma, así que se desanimó un poco. Como fuera, podría intentar ayudar a Sakura o a Hikari. Lucharon un rato, no demasiado fuerte, cuando vieron que por allí pasaba corriendo una chica. Era Serena, una chica que iba a su misma clase. Intentaron esconder las armas, pero Hikari no le dio importancia y no las escondió. Serena se paró frente a ellas y las saludó. 
- ¡Hola! ¿Vosotras estáis también entrenando? - Asintieron y Kairi tuvo una idea. 
- ¡Oye! ¿Por qué no entrenamos las cuatro juntas? - A Sakura le pareció buena idea, pero a Hikari no tanto. Suspiró y acabó aceptando. Serena entrenaba cada día en ese sitio, y Hikari vio que era fuerte. 
- Oye tú. - Dijo dirigiéndose a Serena. - ¿Qué te parece luchar contra mí?
- Por supuesto que sí, será divertido. - Hikari se dio cuenta de que Serena no tenía armas, simplemente pensaba luchar con su puños. Decidió luchar ella también sin armas. Iba a karate, así que no tendría problemas en luchar sin armas. Lucharon durante un rato bastante igualadas, Serena había entrenado bastante. Pararon después de casi media hora y Sakura se sorprendió bastante, eran muy fuertes. 
- No está mal para no pertenecer a la mafia. - Sakura se quedó de piedra cuando Hikari dijo eso. ¿¡Cómo se le había ocurrido decir eso!? 
- ¿Mafia? - Se rió y Kairi le explicó que era una cosa a la que jugaban las tres. Sakura no entendía nada, esto no era un juego.  - ¡Genial! Pues yo también me quiero unir a eso. - Dijo Serena animada. Sakura se quedó de nuevo sorprendida, ¿otra persona se uniría? Al final sin quererlo se había convertido en jefa de la mafia y ya tenía miembros.
Al final acabó el día y no había podido descansar ni un solo momento, y supuso que no podría volver a descansar un día entero después de ser de la mafia.

jueves, 26 de enero de 2012

Capítulo 3: Reuniendo Guardianes

Capítulo 3: Reuniendo Guardianes

La batalla entre Hikari y Sakura estaba a punto de empezar. Hikari no esperó a que Sakura atacara primero, directamente se lanzó hacia ella y se dispuso a atacar. Sakura no paraba de preguntarse por que tenia nunchakus. Recordó que estaba en el club de Karate, eso podía explicar mucho, excepto lo de que supiera algo sobre la mafia. Se quitó esos pensamientos de la cabeza y pensó en como podría luchar con lo que le habían dado. Las cogió como si fueran garras y pensó en usarlas así. No tenía ni idea, pero supuso que cualquier cosa funcionaría. Esquivó a Hikari que la intentaba atacar sin darle descanso, y apenas podía esquivarla. Sakura tropezó y calló al suelo, y Hikari aprovechó la ocasión para atacarla y acabar de una vez por todas. Sakura cruzó sus manos intentando parar el golpe, y sin saber como, las garras bloquearon los nunchakus. Al final si que había servido cogerlas de esa forma, pero aún así ella no quería atacar a Hikari, asi que no sabía como podría ganar. Además las cuchillas podrían hacerla mucho daño, y ella no quería dañar a nadie, pero no sabía como salir de aquella situación. Hikari volvió a atacar, realmente parecía que una tormenta se abalanzara sobre Sakura, y lo único que podía hacer es defenderse, sin poder atacar. 
Creía que no podía hacer nada cuando una de las veces que defendía, los nunchakus de Hikari se quedaron enganchados en las cuchillas de Sakura. Pronto se desenganchó, pero se dio cuenta de que si le quitaba los nunchakus a Hikari, no tendría que luchar más. Siguió defendiendo y en el momento justo cruzó las garras para sujetar los nunchakus. Consiguió quitárselos y lanzarlos hacia ella, así que los cogió y Hikari quedó indefensa. Al ver que lo había conseguido, Sakura se quedó algo sorprendida, no se lo esperaba, pero lo había logrado. Hikari también se sorprendió bastante, y esperaba que Sakura la atacara. De pronto, Sakura extendió el brazo para devolverle los nunchakus.
- Toma... - Sakura se los pensaba devolver y no atacarla, y Hikari se sorprendió aún más de eso. Cogió los nunchakus y vio que Sakura la sonreía algo tímida. Hikari sonrió un poco al ver lo que había pasado.
- Así que eres una jefa de la mafia... - Le dijo a Sakura. Se rió levemente y luego continuó. - Realmente sabes como luchar. Tengo que pedirte algo. - Sakura se sorprendió, Hikari ya no parecía tan aterradora, aunque se preguntaba que le iba a pedir.
- Si eres la jefa de una familia... Me gustaría unirme. - Sakura se quedó boquiabierta al oir aquello. ¿Unirse? Ella ni siquiera quería ser jefa de nada, asi que no pensaba en que se pudiera unir nadie. 
- Emm... Verás, yo no quiero ser jefa de nada, es todo un error. 
Kairi se acercó sonriente y emocionada, como si la pelea hubiera sido un juego.
- ¡Increible Saku-chan! Eres realmente buena luchando. Ey, si Hika-chan se va a unir también a ese juego de la mafia, yo también me apunto. - Sakura no se creía lo que estaba pasando allí, todo era increible.
- Oye tú. - Dijo Hikari refiriendose a Kairi. - No te tomes tantas confianzas conmigo. - Después de decirle eso con un tono más amargo, miró a Sakura. - Sakura, ¿cómo se llama nuestra familia?
Nuestra. Había dicho Nuestra. Sakura no se lo podía creer, ya se había autoproclamado miembro de la familia. Aún sin creer nada, le contestó:
- S-Scerecio... - Kairi se alegró mucho y las abrazó a las dos.
- Genial, entonces ahora somos de la misma familia, ¿no?
- ¿¡ Y quién se supone que ha dicho que te puedas unir!? - Dijo Hikari molesta por la actitud de Kairi.
- Realmente... Realmente no dije que nadie se uniera a nada... - Dijo Sakura más bien susurrando. Todo esto era increible, ahora en la familia eran tres, pero... Ella no quería que nadie lo fuera.  Suspiró mientras Kairi las acompañaba para marcharse a casa. ¿A partir de ahora serían todos los días así? Esperaba que no, pero ahora que pertenecia a la mafia... Cualquier cosa podía pasar. Se marchó a casa con Hikari y Kairi, y los señores de la mafia la ver que ya tenía dos miembros de su familia se marcharon a casa. Por el camino Hikari y Kairi iban peleando, el carácter de Kairi hacía perder los nervios a Hikari, así que Sakura no podía ni siquiera pensar.
- Por cierto Hikari. ¿Sabías ya acerca de la mafia? 
- ¿Yo? Por supuesto, mis padres también pertenecieron a la mafia, y aunque nunca me dijeron nada yo lo descubrí. 
Sakura pensó que su carácter arisco podría provenir de eso... Llegó a su casa y se despidieron de ella. Mañana sería un nuevo día,  y esperaba que fuera mucho mejor que este.

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Siento que me saliera tan mal este cap.  pero esque me encuentro mal -.-

miércoles, 25 de enero de 2012

Capítulo 2: Enfrentamiento con Hikari

Capítulo 2: Enfrentamiento con Hikari

Sakura se acababa de levantar y aún pensaba todo aquello de la mafia. Aquel señor le explicó todo, y su madre también le dijo que era verdad. De todas formas, eso era demasiado en un día, no podía aceptar ser jefa de una gran familia mafiosa. Despejó todas esas ideas de la cabeza y se preparó, tenía que ir al instituto a pesar de todo. Salió de su casa y encontró en la puerta a Kairi, la había venido a buscar.
- ¡Hola Saku-chan! - Dijo sonriente como todos los días. Paró un momento y pensó en lo que pasó el día anterior. Sacudió la cabeza y dejó de pensar en ello, seguro que todo fue una confusión o algo por el estilo. 
Caminaron en silencio hasta llegar al instituto, ninguna quería decir nada después de lo que pasó ayer. Sakura caminaba muy distraída pensando de nuevo en lo de la mafia, por más que lo pensaba no podía quitárselo de encima, era muy extraño todo aquello. De pronto chocó con alguien y cayó al suelo. Miró hacía arriba para ver con quien había chocado a la vez que se disculpaba. 
- L-Lo siento mucho. - Se levantó con la ayuda de Kairi y vio con quién había chocado. Era Hikari, la chica que iba a su clase y que solía estar sola. - Perdón... No miraba por dónde iba, disculpa. - Dijo haciendo una reverencia a modo de disculpa. 
- Tsk... Más te vale mirar por dónde caminas. -Dijo con un tono seco y frío que asustó bastante a Sakura. 
- L-Lo tendré en cuenta... Por favor, disculpa de nuevo. - No sabía como disculparse con ella, le daba algo de miedo la forma en la que la miraba y hablaba. Entonces, Kairi dio un paso al frente.
- Mmm... Yo creo que también deberías disculparte tú, si miraras por dónde ibas la habrías esquivado. - Hikari la miró con una mirada fría y casi asesina, Sakura cogió el brazo de Kairi y la acercó a ella.
- N-No, no tienes por que disculparte... Ha sido mi culpa, perdona, nos vamos. - Dijo Sakura mientras cogía del brazo a Kairi y se la llevaba a rastras hasta la clase. Hikari las miró y se marchó. Ella realmente odiaba que chocaran con ella, incluso que la gente se acercara, y sobre todo la multitud. También odiaba a la gente que chillaba o miedosa, como Sakura y Kairi, realmente le había caído mal las dos, a ese tipo de gente le daban ganas de pegarla. 
Entraron a clase y se sentaron, Sakura estaba nerviosa por si Hikari le decía algo de nuevo... ¿Por qué Kairi había dicho eso? Parecía que no entendía lo que es correr peligro... En toda la clase no le dijo nada, lo que le alegró bastante. Salieron de clase y allí estaban, los señores que se supone que eran de la mafia y ayer estaban en su casa para decirle todo lo de la mafia. Kairi miró a Sakura algo alarmada, se dio cuenta de que no iba para nada en broma. Se intentaron ir por otro camino aunque estaban en la puerta, esperaban que no las vieran. Pero para nada fue así, uno de esos señores las paró:
- Sakura-sama, la estábamos esperando. No es seguro que camine sola por ahí, aún no tiene ningún guardián y podría pasarle algo, así que la llevaremos en el coche. Ahora que es la jefa de la mafia no puede caminar por ahí usted sola. 
- N-No es necesario de verdad. Puedo ir yo sola a casa. - No quería ir en ese coche, ella solo quería caminar con Kairi tranquilamente. ¿Como podía ser que en un solo día todo hubiera cambiado tanto?
Por detrás escucharon una voz, la de Hikari:
- ¿Qué es todo esto? - Parecía molesta por toda aquella multitud, Sakura intentó inventarse una excusa:
- No es nada... Nosotras no tenemos nada que ver con est... - Iba a continuar hablando cuando uno de esos hombres la interrumpió:
- Sakura-sama, ¿la está molestando? - Al oír esto Sakura negó rápidamente con la cabeza deseando salir de aquella situación, cuando vio que Hikari se empezaba a cabrear. 
- Tú, ¿quién te crees que eres? - Solo la forma de hablar daba mucho miedo, y entre el señor y ella saltaban chispas, parecía que de un momento a otro fueran a empezar una pelea. 
- ¿¡Cómo se atreve a meterse con la jefa de la familia Scerecio!? ¡Lamentarás eso! - Dijo el señor muy enfadado por tratar de esa manera a Sakura, la futura jefa de la familia. Al oír esto, Hikari se sorprendió, y una sonrisa maligna se dibujó en su cara. Se rió y le dijo:
- ¿Jefa de una familia mafiosa? Já, eso habrá que verlo. - De pronto sacó unos nunchakus de su mochila y se dirigió hacia Sakura dispuesta a luchar contra ella. Sakura no sabía luchar, y Kairi no sabía donde meterse para no participar en la pelea. Sakura se preguntaba como podía saber Hikari algo de la mafia, y más aún como podía llevar unos nunchakus en su mochila del instituto. Uno de los señores se dispuso a intervenir, pero Sakura no quería que nadie luchara. El señor lo comprendió y decidió darle algún arma.
- Sakura-sama, tenga esto. - Le lanzó una especie de cuchillas. - Son las cuchillas del 5º jefe Scerecio, uselas. - Sakura no sabia como usarlo, simplemente las cogió y alejó de allí a Kairi que no sabía bien que pasaba. La batalla entre Hikari y Sakura estaba a punto de comenzar...

martes, 24 de enero de 2012

Capítulo 1: Sakura es... ¿¡La jefa de la mafia!?

Capítulo 1: Sakura es... ¿¡La jefa de la mafia!?

Era un día normal en Roma. Como cada día Sakura salía corriendo de su casa apurada porque llegaba tarde a la escuela. Al llegar a la escuela suspiro aliviada al ver que aún no había tocado el timbre que marcaba el inicio de las clases. Miro a su alrededor y había bastante gente que caminaba por el patio en grupos, y se dio cuenta de que estaba sola. Se había mudado hace apenas un mes y aún no había conocido a nadie con quien juntarse. Estaba algo triste por eso, pero la verdad es que ya estaba algo acostumbrada, y aunque no le molestaba, prefería estar con gente, con amigos. Sonó el timbre y se dirigió a su clase, 2ºD, se sentó en su silla y sacó el material. Vio como entraba más gente, y por ahí llegaba Kairi, una chica muy alegre a la que veía casi todos los días, con la única que había hablado un poco.
- ¡Buenos días Saku-chan! - Dijo sonriente y alegre como siempre. Sakura correspondió al saludo y se alegró de que alguien le hablara. También entró Serena, una chica que siempre hacia todo a su manera, y era algo callada, aunque cuando la daban de que hablar siempre acababa chillando. También entró Hikari, una chica que siempre parecía estar seria y de mal humor, aunque a Sakura le parecía una persona interesante. Empezaron las clases y Sakura tenía bastante sueño, y las matemáticas le aburrían bastante. De pronto la llamaron para decir el resultado de un problema del que no tenía ni idea.
-Eh... Pues... creo que es... - Hizo una pausa para pensar. - No se... - El profesor le pidió el resultado a Kairi.
- Mmm... ¡6! - Dijo lo primero que se le pasó por la cabeza. El profesor se dio cuenta y esa además no era la respuesta correcta. Miro a la clase y cada uno estaba a su rollo. Suspiró y preguntó a Hikari.
- El resultado es 20,13 - Esta vez había acertado, a ella se le daban realmenten bien los estudios. Sakura la admiraba bastante, ella no era tan buena. Se acabaron las clases y Sakura empezó a recoger sus cosas, solía ser la última en recoger todo, pero de pronto Kairi se acercó a ella.
- Ey, Saku-chan. Me he dado cuenta de que no te vas con nadie... ¿Vienes? - Kairi le sonrió y le tendió la mano para que fuera con ella. Sakura aceptó encantada, y las dos salieron al patio.
- Y bien, ¿por dónde vives? - Preguntó Kairi a para saber si la podía acompañar a casa de camino a la suya.
- Al lado de la cafetería "Un Cieli." 
- ¡Perfecto! Eso esta cerca de mi casa, te acompaño.
Iban caminando y hablando tranquilas, Sakura se alegró de tener a alguien con quien charlar. Casi llegaron a su casa cuando vieron varios coches, más bien limusinas aparcadas en frente de la casa de Sakura. Se preguntaron que hacían ahí, cuando vieron salir varios señores vestidos con traje negro. Se asustaron bastante y más cuando uno de ellos se acercó.
- Disculpen, ¿es alguna de ustedes la señorita Sakura-sama? - Dijo uno de los hombres.
- S-Si... Soy yo... ¿Ha pasado algo? - Preguntó alarmada y se sorprendió ante tanto formalismo.
- Su padre, el señor Tomahiro Scerecio a desapareció hace una semana y tras mucho buscar no le hemos encontrado. Por tanto, ahora debes ser tu la nueva jefa de la familia Scerecio. - Si no lo hubiera dicho aquel tipo pensaría que era una broma, pero no parecía bromear. Sakura se quedo en shock al igual que Kairi, aunque ella se lo tomo realmente como una broma.
- Perdone, creo que se equivoca. Mi padre no pertenecía a nada relacionado con la mafia. 
- Sakura-sama, le digo la verdad. Seguramente su padre no se lo diría, pero era así. - Le enseñó unos papeles que parecían bastante auténticos. Sakura no se lo podia creer, ¿¡ella, jefa de la mafia!? No podía ser, ella no era nadie importante, además... Su padre no podía haber desaparecido, fue de viaje de negocios... Aunque podría ser verdad... No sabia que pensar, pero al final se lo creyó. Kairi se echó a reír.
- ¡Que bueno! Jajaja, ¿es un juego o algo así? - Sakura le explicó que todo era verdad y tardó mucho para que se diera cuenta. Al comprender que era real, se asustó mucho. No podía comprenderlo, pero después de pensarlo... Tenía que ser muy emocionante ser de la mafia. Algo sorprendida aún y sin creerlo del todo, se despidió de Sakura y se fue a su casa. Mientras tanto, los hombres le explicaron a Sakura todo lo de su padre, que era un jefe de la mafia y toda su familia lo había sido. Tarde o temprano le tocaría a ella, así que le explicaron todo sobre la mansión donde viviría pronto, y su deber como jefa.
También le explicaron que debía conseguir miembros para la familia, al menos a 6 guardianes.
Ese día fue el más raro en la vida de Sakura... De momento.

Introducción

Introducción.

La familia Scerecio es una importante familia mafiosa de Italia. De momento solo son siete miembros, los siete guardianes, pero son muy fuertes.

 Su jefe o mas bien jefa, es Sakura, una chica de 14 años que ha heredado el cargo tras la desaparición de su padre. Es una chica muy simpática y generosa, le cuesta dejar tirada a la gente cuando necesita ayuda. Su pelo es rosa-morado y sus ojos marrones oscuros. Sus llamas y anillo son del Cielo, y además de jefa es guardiana del cielo. Sus armas son unas cuchillas doradas que se pone en las manos para luchar, y su caja animal es el Delphino di Cieli, un delfín que es capaz de flotar en el aire y la ayuda a luchar. Poco a poco Sakura fue haciendo amigos que se unieron a su familia para ayudarla.

La guardiana de la niebla es Kairi. Tiene la misma edad que Sakura y se conocieron en el instituto. Al principio pensó que lo de la mafia era una broma, y tras darse cuenta de que era real se asustó, aunque luego decidió unirse y ayudarla, además pensó que podía ser divertido. Su pelo es largo, dorado y rizado, y sus ojos son azules como el cielo. Se toma las cosas a broma y a veces se enfada por tonterías, aunque nunca en serio, y muchas veces las personas le hacen algo pero ella pasa, y ese carácter hace que algunos guardianes y personas la tengan algo de manía. También es muy delicada y ñoña, por eso algunos de su familia la llaman "La Princesita". Sus llamas y anillo son de la Niebla y puede crear ilusiones. Utiliza un arco para luchar y su caja animal es el Coniglio di Nebbia, un conejo pequeño y blanco como la nieve que es capaz de crear ilusiones e incluso volverse grande y fiero.

La guardiana de la tormenta es Hikari. Tiene 14 años y aunque ella conocía la mafia de antes, se unió a ella al conocer a Sakura. Su pelo es largo y marró y sus ojos verde esmeralda. Es algo arisca y odia el ruido y la multitud, y sobre todo la gente ñoña, y en su familia hay bastante gente así, y sobre todo le gusta decir las cosas que piensa a la cara. Aunque parece que no le importan los demás, en realidad a su familia la protegerá con la vida (puede que a alguien normal de la calle no). Tiene el anillo y la llama de la Tormenta. Su arma son dos nunchakus y su caja animal es el Cani di Tempesta, es una perrita que tiene desde hace mucho y según ella su única compañera de verdad. 

La guardiana del trueno es Haruhi. Es la hermana de Hikari y tiene 12 años. Las dos se odian porque su carácter es totalmente distinto, aunque en realidad se quieren mucho. Su pelo es marrón y sus ojos de un color rosa oscuro. Siempre esta alegre excepto cuando la despiertan o la prohíben algo, y lo que adora es fastidiar a los demás. Su anillo y llama es del Trueno. Su arma es un guante capaz de atraer objetos hacia el y así usar cualquier cosa para atacar, y su caja arma es el Gatto di Pioggia, un gato negro al que adora y que tiene su mismo carácter.

La guardiana del sol es Serena. Tiene 14 años y se unió al conocer a Sakura, ya que le parecía muy emocionante eso de luchar contra otros. Le gusta hacer todo a lo bestia y sin pensarlo y le tiene algo de manía a Kairi porque según ella es muy ñoña. Siempre lleva una coleta alta y su pelo es marrón claro y sus ojos igual. Su anillo y llama es del Sol. Su arma son unos guantes con pinchos que hacen que pegue más fuerte gracias a sus llamas del Sol y su caja arma es una larga serpiente a la que ella trata como a una mascota adorable. A pesar de su apariencia dura, luego tiene un gran corazón y le importan los demás.

El guardián de la lluvia es Kotaro. Tiene 15 años y era amigo de Hikari, y al saber que se unió a la mafia él también quiso probar. Siempre bromea aunque esté en peligro, lo que pone nerviosa a Hikari, aunque a la hora de luchar es serio. Su pelo es azul y rojo al igual que sus ojos. Su llama y anillo son de la Lluvia. Su arma es una espada que es capaz de congelarse y su caja animal es un pez que puede flotar al igual que el delfín de Sakura, y cuando lucha se transforma es una especie de reptil enorme. 

La guardiana de la nube es Sakya. Tiene 15 años y también era amiga de Hikari. Sabía también sobre la mafia antes, pero se unió junto a Hikari. Se parece en carácter a ella, aunque a Sakya le gusta bromear y no es tan seca. Su pelo es muy largo, fucsia y negro y sus ojos son verdes oscuros. Su anillo y llama son de la Nube. Su arma son shurikens y kunahis que lanza y puede envenenar y explotar, y una guitarra, amplificador y cascos que pueden dañar mucho o dormir. Su caja animal es un hámster que adora y que a pesar de que solo dice chip, ella es capaz de entenderle.

Esta familia tiene una mansión en Italia, donde viven. Las cajas son unas cajas que al inyectar llamas del anillo sale un animal o un objeto. Las llamas salen de los anillos y es mas fuerte cuanto más grande y pura sea. Esto depende de si el anillo es mejor o peor y de la voluntad de cada uno. Los anillos Scerecio fueron un regalo a esta familia del 10º Vongola, su mayor familia aliada. Son unos anillos muy fuertes, aunque no tanto como los Vongola. 
Las armas salen de las cajas y pueden cubrirse con llamas del anillo y así son más fuertes. Hay siete tipos de llamas con un tipo de características especiales en cada uno:
Cielo (cielo/oozora) : El amplio cielo que todo lo cubre, el vasto cielo; el que colorea y engulle todo. Puede petrificar.
- Tormenta (tempesta/arashi) : La tormenta que nunca descansa, siempre en el centro del ataque con una interminable corriente de ataques; aquel que con fiereza destruye todo. Puede corroer.
- Lluvia (pioggia/ame) : La tranquila lluvia; aquella que purifica el campo de batalla y limpia todo. Puede ralentizar.
- Sol (sereno/hare) : El resplandeciente sol; aquel que ilumina el cielo. Puede curar.
- Trueno (fulmine/kaminari) : El trueno; aquel que duramente golpea todo y que sirve como un para rayos a la familia, soportando el daño. Puede electrificar.
- Nube (nuvola/kumo) : La nube flotante; aquel que no puede ser capturado y va por su propio camino. Puede multiplicarse.
- Niebla (nebbia/kiri) : La niebla; aquel que no puede ser encarcelado, yendo hacia las partes desconocidas del cielo. Puede crear ilusiones.

Aquí una foto de la familia entera: