domingo, 29 de enero de 2012

Capítulo 5: La lluvia cae

Capítulo 5: La lluvia cae 

Después de un fin de semana agotador en el que Sakura no pudo descansar ni un solo minuto, le tocaba volver al instituto. Otra vez a madrugar y a hacerlo todo con prisas. Lo peor era que le tocaba estar en la misma clase donde estaban sus ahora guardianas, no podría descansar de la mafia ni un segundo. En la escuela todo pasó como un día cualquiera, excepto porque ahora se iba con Kairi, Hikari y Serena, que no paraban de pelear entre ellas, sobre todo estaba de mal humor Hikari, que no aguantaba el carácter de las otras dos. Sakura suspiró abatida por aquel fin de semana agotador y la semana que le esperaba. En las clases no pasó nada fuera de lo común, y eso fue algo que agradeció de verdad. Al salir de clases pensó que las tres la acompañarían a casa como habían estado haciendo días anteriores, pero no fue así.
- Bueno, hasta mañana. - Dijo despidiéndose Hikari.
- Hikari, ¿hoy no vienes? - Preguntó Sakura algo sorprendida.
- No, hoy tengo entrenamiento de Karate. - Sakura recordó que Hikari daba clases de Karate, y le pareció algo genial. 
- Hikari... Um... Si no te importa... Me gustaría mucho ver como haces Karate. ¿Podría ir a verte entrenar? - Dijo algo tímida esperando la respuesta de Hikari. Supuso que diría que no, pero Hikari se dio la vuelta y dijo:
- Claro, así verás que soy digna de ser tu guardiana. - Dijo muy segura de lo que decía. En realidad Sakura solo quería ver como entrenaba porque le parecía entretenido, nunca había tendido la intención de examinarla como guardiana o algo parecido. 
- ¡Genial, pues vamos! - Dijo Serena mientras Kairi asentía con una sonrisa. Hikari las miró enfadada.
- Yo he dicho que podía venir Sakura, no vosotras dos, armáis mucho jaleo. - Dijo mientras se daba la vuelta y le indicaba a Sakura el camino. 
- Oh, Hikari. ¿Podrían venir ellas también? - Vio la cara de negación de Hikari, así que probó algo. - Bueno, querría que las dos aprendieran de ti como luchar. - Al oír esto Hikari cambió de opinión.
- Ah, entonces claro que pueden venir. Vamos. - Hizo una pausa y después les advirtió. - No hagáis nada de ruido. 
Las tres asintieron y la acompañaron. Hikari entró al gimnasio donde entrenaban y tras hablar un rato con su maestro, las hizo una seña para que entraran. 
- He hablado con mi profesor y dice que no le molesta que estés aquí mientras no nos distraigáis. - Hikari les indicó unos bancos donde sentarse para observar el entrenamiento. A su clase iban varias personas, a las que Hikari ignoraba por completo. Iba a entrar en el tatami cuando un chico se les acercó. 
- ¡Ey, Hika-chan~! - Dijo muy alegre mientras la saludaba. Hikari le dedicó una mirada de odio, y se sorprendieron de que ese chico la hablara como si fueran tan amigos, normalmente Hikari odiaba a ese tipo de personas. - ¿Um? ¿Son amigas tuyas? - Dijo refiriéndose a las tres chicas. - Ja ja, parece que te vas haciendo más amistosa con la gente. Yo soy Kotaro, encantado. 
- No es por eso. - Dijo seca. Miró a Sakura y recordó que no debía decir nada sobre la mafia. - Quieren ver como entreno, nada más. 
Detrás de él entró una chica que saludó a los dos. Parecía que era con las dos únicas personas que Hikari se hablaba. La chica parecía más del estilo de Hikari, pero ese chico era todo lo contrario. Entraron al tatami y entrenaron allí durante toda una hora. Las tres admiraron mucho el entrenamiento, realmente entrenaban muy duro. Al salir Kotaro las acompañó, cosa que a Hikari le molestó. 
- ¿Por qué nos sigues? - Dijo Hikari molesta. 
- ¿Eh? Os acompaño a casa. - Contestó sonriente. A las demás no les molestó que las acompañara, así que no hubo gran problema. 
Al llegar a casa de Sakura estaban otra vez los tipos de la mafia que habían ido a hacer cuentas sobre cuando iban a ir a la mansión y los guardianes que tenían. 
- Sakura-sama, bienvenida. - Dijo el señor mientras miraba a los demás. - ¿Todos estos son tus guardianes? Vaya, no pensé que la gente se quisiera unir tan rápido a la mafia. - Sakura intentó hacer que dejara de hablar, pero no lo consiguió. Miró a Kotaro y vio su cara de asombro, era normal. Pensaba que no podría salir de esa situación, pero Hikari habló.
- Este de aquí no es de la mafia, y esas dos tampoco deberían serlo. - Dijo refiriéndose a Kotaro, Kairi y Serena. - Por cierto, ¿tu quién eres?
- Soy el asesor de la familia Scerecio, Mariano. 
- Perdón, creo que me he perdido. ¿Mafia? - Dijo Kotaro alucinado mirando al resto. - Uah, eso debe ser divertido, ¿no? Creo que oí algo en la televisión, que hacían misiones, eran como espías, jajaja. Tiene que ser muy divertido. - Se lo tomó bastante bien, parecía que no sabía mucho sobre la mafia. 
- N-No... En realidad no es eso, es mucho más complicado... - Dijo Sakura intentando evitar el tema. 
- ¿Y todos lo sois? No debe ser muy peligroso si alguien como vosotras pertenece a ella. - Realmente no se había dado cuenta de lo que había dicho, simplemente pensaba que si alguien de 14 años pertenecía a ella no podía ser peligroso, pero su forma de expresarlo fue algo brusca.
- ¿¡Cómo que alguien como vosotras!? ¡Maldito, no me subestimes! - Dijo Hikari enfadada por el comentario de Kotaro. 
- Jeje, lo siento lo siento. ¿Entonces yo también puedo unirme?
- ¡¡Por supuesto que no!! 
- Hikari, no pasa nada... Kotaro, es algo peligroso, en realidad nadie debería pertenecer a ella. - Intentó convencerle de que era una mala idea, pero Kotaro seguía muy animado,así que  final se unió a pesar de que Sakura no quería que nadie lo hiciera...

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