Capítulo 7: El chispeante trueno
Era una tarde tranquila, las hojas caían de los árboles y solo se escuchaba el murmuro del viento. Era la tarde perfecta para descansar, y tal vez, dar un paseo. Sakura miró que hora era. Las cinco en punto. No tenía nada que hacer, estaba muy aburrida. Ya había acabado los deberes de ese día y había estudiado, así que lo único que hacía era tumbarse en el sofá mientras veía un programa de televisión. Le dio pena desperdiciar una tarde tan magnífica, ya estaba acabando el otoño y quedarían pocos días como esos, pronto haría mucho más frío y lluvias. Después de pensarlo durante un rato, se levantó decidida a salir a la calle. Se puso sus deportivas y cogió un abrigo, salió por la puerta y una suave brisa le dio en la cara. Pronto llegaría el invierno y haría muchísimo frío, así que debía aprovechar bien esa tarde. Caminó por las calles mientras miraba a su alrededor como los árboles se quedaban sin hojas, que pasaban a cubrir el suelo con tonos marrones y amarillos. Parecía que el suelo tuviera una alfombra de hojas de tonalidades oscuras, y a ella le encantaba pasar por allí viendo como a cada paso las hojas se apartaban haciendo un ruido que le agradaba. Anduvo un rato por las calles cuando vio un pequeño parque donde había algunos niños jugando en los columpios, y al verlos recordó su infancia. Se sentó en uno de los bancos de allí y observó a los niños mientras sonreía.
Era una tarde perfecta, hasta que escuchó algo.
- ¡Mocosa, déjalo ya, te he dicho que no! - Gritaba una voz como la de Hikari desde la acera enfrente del parque. Al mirar hacia allá vio como en efecto, era Hikari la que gritaba a una niña más pequeña. Lo primero que pensó Sakura es que era su hermana, ya que anteriormente mencionó que tenía una y al parecer pequeña. Intentó evitar que la viera, no le apetecía jaleo, estaba siendo una tarde agradable, no quería saber nada de mafia.
- ¡Quiero jugar y no me lo impedirás! - Dijo su hermana mientras le sacaba la lengua, lo cual hizo que pusiera más nerviosa a Hikari y echara a correr detrás de ella hacia el parque.
- ¡Ven ahora mismo, no tenemos tiempo para juegos! - Hikari intentaba atraparla, pero su hermana ya se había subido a un tobogán y se deslizaba por él. Sakura no pudo evitar reírse al ver aquella situación, lo que hizo que Hikari, sin saber quien se reía, se enfureciera aún más.
- Es muy gracioso, ¿verdad? - Dijo de espaldas a Sakura con una voz aterradora. - Je-je, ahora me voy a reir yo... - Decía mientras se daba la vuelta lentamente preparando sus puños para golpearla. Al darse la vuelta por completo lanzó rápidamente su brazo hacia donde estaba Sakura, y al verla le dio tiempo a reaccionar para no golpearla.
- S-Sakura... Lo siento, no sabía que eras tú. - Dijo aún con algo de mosqueo. Sakura acababa de darse uno de los mayores sustos de su vida, ya había visto su puño en su cara, pero por suerte Hikari reaccionó.
- No pasa nada. - Contestó sonriente aunque asustada aún. Miró hacia el tobogán donde seguía jugando la niña. - Hikari, ¿es esa tu hermana? - Dijo señalándola.
- Si, no hace más que causar problemas, no para quieta... - Dijo Hikari agobiada, por lo visto había tenido que estar detrás de ella toda la tarde. Su hermana se acercó a ellas.
- ¿Um? ¿Quién es esta chica con ese pelo tan raro? - Dijo aquella niña, y Sakura al oír esto se avergonzó un poco. Su pelo era violeta y eso le había causado risas a los niños en otros colegios.
- Maldita... Ella es Sakura, deja su pelo en paz, eres una maleducada. - Dijo Hikari muy molesta con el comportamiento de su hermana. Sakura se dio cuenta de que su carácter era totalmente distinto, y después de que algo de su vergüenza se fuera, se presentó.
- Soy Sakura y voy con tu hermana a clases.
- Oh, ya veo... Yo soy Haruhi. Saku-nee *la trata con cariño, como a una hermana, ¿quiéres venir con nosotras a pasear? - Bueno... No quiero molestar vuestro paseo.
- No molestas, seguro que no más que esta mocosa. - Dijo Hikari. Sakura se levantó del banco y caminó con ellas. Vieron una pequeña tienda donde vendían chucherías y Haruhi por supuesto quiso entrar y comprar algo.
- Nee-chan *Hermanita, refiriéndose a Hikari , entremos a comprar algo. - Dijo mientras tiraba de la manga de Hikari hacia la tienda.
- Déjate de comprar nada, ni siquiera tienes dinero.
- Pero me lo puedes comprar tú, por favor~ - Dijo tirando más de ella, y al ver que no funcionaba se dirigió a Sakura. - Saku-nee~ ¿a que tú quieres entrar?
- ¡No metas a Sakura en tus tonterías! - Dijo Hikari soltando a Haruhi.
- No pasa nada. Haru-chan, ¿qué quieres comprar? ¿Compartimos una bolsa de patatas? - Dijo amablemente Sakura mientras acompañaba a Haruhi a la tienda. Compraron una bolsa de patatas y la fueron tomando por el camino, caminaron mucho hasta que se hizo de noche.
Llegaron a la casa donde vivían Haruhi y Hikari, y se despidieron allí de Sakura. Antes de que se fuera, Haruhi le dijo una cosa en voz baja a Hikari.
- Nee-chan, ¿es ella la jefa de la que me hablaste? - Hikari asintió y miró a Sakura. - Saku-nee, ¿también podría yo unirme? Tiene que ser algo muy divertido, por favor~ - Pidió Haruhi mil veces a Sakura.
- ¿¡Cómo, también sabe ella sobre la mafia!? - Preguntó Sakura sorprendida. Aunque era normal, ya que Hikari lo sabía, pero... Haruhi era más pequeña, ella si que no podía unirse a la familia.
- Lo siento Haru-chan, pero eres muy pequeña aún. - Dijo Sakura poniendo una voz tierna para que no se lo tomara tan mal.
- No, yo quiero. Yo soy fuerte, y no soy tan pequeña, solo tengo dos años menos que tú. - Dijo muy segura intentando mantener las lágrimas.
- Haru, déjalo, no te puedes unir. - Dijo Hikari.
- ¿Por qué? Yo me he entrenado mucho y se pelear, por favor, déjame. - Hikari vio que Haruhi lo decía en serio, no era una de esas cosas que se quieren por rabieta. - Por favor... Déjame... Por papá y mamá... - Dijo casi en un susurro que solo alcanzó a oír Hikari. Entonces, comprendió que lo decía en serio.
- Esta bien.. Por mi no hay problema. - Dijo Hikari mirando a Sakura. - Bueno, tu eliges, al fin y al cabo eres la jefa.
Sakura lo pensó un momento, pero vio la decisión de Haruhi, y si su hermana estaba segura, entonces tendría algún motivo.
- Está... Está bien, Haruhi, te dejaré unirte. - Tras decir esto, Haruhi sonrió y se alegró mucho, estaba muy feliz por aquello. Pero Sakura sin embargo... Ya tenía siete guardianes, y pronto tendría que marcharse. Eso era lo último que quería, aunque antes estaba la ceremonia de entrega de anillos. Al parecer los anillos se los iban a dar una familia muy importante cuyo jefe era más o menos de su edad, y según Mariano su carácter también. Tenía ganas de conocerle, se preguntaba como sería la ceremonia. Se despidió de Hikari y Haruhi y se marchó a casa, pensando que dentro de poco, todo cambiaría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario