sábado, 28 de enero de 2012

Capítulo 4: Se une... ¿el Sol?

Capítulo 4: Se une... ¿el Sol?

Por fin era fin de semana, lo que hacía que Sakura estuviera realmente contenta. Podría descansar de toda la semana que había tenido, estaba agotada. Pensaba levantarse tarde y descansar todo el día, y tal vez daría un paseo. Eso es lo que pensó el viernes por la noche, se acostó tarde y nada más meterse a la cama se durmió, pensando que mañana sería un buen día, tranquilo y sin problemas, sin nada de mafia. 
Al día siguiente por la mañana, escuchó el ruido del timbre de su casa. Con los ojos entrecerrados miró el reloj de su mesilla para ver que hora era. Las 10 y media, ¿quién sería? Estaba cansada e intentó volver a dormirse, pero entonces su madre la llamó y escuchó barullo abajo. Se levantó de la cama y se vistió rápidamente. Bajó por las escaleras aún adormilada y al llegar a la planta de abajo fue al salón, donde estaba su madre. Entró y vio allí a Kairi y Hikari que discutían por algo. 
- ¿¡Por qué están ellas aquí!? - Pensó triste. Su día de descanso se iba a echar a perder. - ¿Qué hacéis aquí? - Preguntó esperando que solo fuera una corta visita y pudiera descansar el resto del día. 
- Vinimos a visitarte - Dijo Kairi riéndose y muy animada. Hikari la miró de mala forma y contestó con su versión.
- Iba caminando por la calle y pasé por aquí. Pensé en pasar a saludarte pero de pronto me encontré con ésta, que se me unió sin que se lo pidiera. - Hikari se quejaba de que Kairi la acompañara, ella quería ir sola. De todas formas se olvidó de eso.
- ¿Como estás? - Preguntó a Sakura. - Tu casa es muy bonita. 
La madre de Sakura, la señora Tsuki, invitó a Kairi y Hikari a desayunar.
- ¿Qué queréis tomar? - Preguntó mientras preparaba el desayuno de Sakura. 
- Oh, no quiero ser molestia. - Dijo Hikari, pero la señora Tsuki negó con la cabeza. - Esta bien... Tomaré lo mismo que Sakura. 
- A mi me gustaría tomar... Lo mismo que Sakura también. - Hikari la miró enfadada por pedir lo mismo y Kairi le contestó con una sonrisa. 
Tsuki les trajo un vaso de leche y galletas, y las dos le dieron las gracias. Hikari tomó un sorbo de leche y le dijo algo a Sakura:
- Por cierto, ¿por qué no vamos a entrenar un rato? - Sakura la miró cansada y se iba a negar, pero Hikari siguió hablando. - Conozco un sitio. En la rivera del río se entrena muy bien, así que iremos allí. - Ya dio por sentado que iban a ir todas. Sakura miró a Kairi y la vio muy animada, fue a mirar a su madre cuando habló.
- Oh, eso es fantástico. Saku-chan, os prepararé un almuerzo para cuando acabéis de entrenar. - Dijo Tsuki muy alegre por que su hija fuera a entrenar. Sakura se desesperó, ella no sabía que hacer para no ir. Acabaron el desayuno y se marcharon cogiendo antes el almuerzo que había hecho la señora Tsuki. Caminaron hasta la rivera de un río, era un lugar muy bonito. Hikari sacó los nunchakus y Sakura sus cuchillas. Kairi se dio cuenta de que aún no tenía ningún arma, así que se desanimó un poco. Como fuera, podría intentar ayudar a Sakura o a Hikari. Lucharon un rato, no demasiado fuerte, cuando vieron que por allí pasaba corriendo una chica. Era Serena, una chica que iba a su misma clase. Intentaron esconder las armas, pero Hikari no le dio importancia y no las escondió. Serena se paró frente a ellas y las saludó. 
- ¡Hola! ¿Vosotras estáis también entrenando? - Asintieron y Kairi tuvo una idea. 
- ¡Oye! ¿Por qué no entrenamos las cuatro juntas? - A Sakura le pareció buena idea, pero a Hikari no tanto. Suspiró y acabó aceptando. Serena entrenaba cada día en ese sitio, y Hikari vio que era fuerte. 
- Oye tú. - Dijo dirigiéndose a Serena. - ¿Qué te parece luchar contra mí?
- Por supuesto que sí, será divertido. - Hikari se dio cuenta de que Serena no tenía armas, simplemente pensaba luchar con su puños. Decidió luchar ella también sin armas. Iba a karate, así que no tendría problemas en luchar sin armas. Lucharon durante un rato bastante igualadas, Serena había entrenado bastante. Pararon después de casi media hora y Sakura se sorprendió bastante, eran muy fuertes. 
- No está mal para no pertenecer a la mafia. - Sakura se quedó de piedra cuando Hikari dijo eso. ¿¡Cómo se le había ocurrido decir eso!? 
- ¿Mafia? - Se rió y Kairi le explicó que era una cosa a la que jugaban las tres. Sakura no entendía nada, esto no era un juego.  - ¡Genial! Pues yo también me quiero unir a eso. - Dijo Serena animada. Sakura se quedó de nuevo sorprendida, ¿otra persona se uniría? Al final sin quererlo se había convertido en jefa de la mafia y ya tenía miembros.
Al final acabó el día y no había podido descansar ni un solo momento, y supuso que no podría volver a descansar un día entero después de ser de la mafia.

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