martes, 14 de febrero de 2012

Capítulo 8: El caballo salvaje aterriza

Capítulo 8:  El caballo salvaje aterriza

Todos se habían reunido en la casa de Sakura. Ella les había llamado porque Mariano tenía que explicarles algo sobre la ceremonia de herencia de los anillos. Sería dentro de unos días y varias familias aliadas se desplazarían hasta Italia para presenciar la ceremonia y así conocer a la nueva jefa de la familia. Sakura no sabía que su familia fuera tan importante,  aunque las había más. Mariano siguió explicando que la familia más importante aliada sería la que entregara los anillos Scerecio a Sakura y los guardianes, y todos se preguntaban que familia era esa. Él no quiso decir cuál era, más que nada porque seguramente solo la conocerían Hikari y Sakya, y eso no era lo más importante por saber. A partir de la ceremonia serían guardianes oficiales y miembros de la familia, por tanto debían hacerse también cargo de algunas cosas importantes y misiones.
Todos escucharon atentos lo que les contaban y se les veía emocionados, aunque había un problema. A partir de ahora tendrían que vivir en la mansión de la familia Scerecio para que así a la hora de tener que luchar, estuvieran todos juntos. A algunos como a Hikari, Haruhi y Sakya no les importó mucho, ya que conocían sobre la mafia y ya se lo esperaban, pero el resto no estaba muy conformes. Mariano les intentó explicar que sería mucho mejor así y que podrían volver a casa cuando quisieran, pero la mayor parte del tiempo debían estar allí. La idea no les convenció mucho, pero debían sacrificar eso al ser de la mafia. Lo peor sería como decirle eso a sus padres, pero ya buscarían algo para decir sin tener que contarles sobre la mafia.
Estaban hablando sobre como iban a hacer para decirles eso a sus padres cuando llamaron al timbre de la casa.
- Oh, justo a tiempo. - Dijo Mariano mientras se levantaba para abrir la puerta. Vio la cara de asombro de todos ellos y simplemente sonrió mientras había la puerta. Al abrirla apareció un chico bastante alto y más mayor que ellos, su pelo era rubio y llevaba muchos tatuajes en el cuello y brazos, y parecía muy amable y simpático. Detrás de él había un señor con gafas y bigote de pelo negro con aspecto serio, y Mariano les invitó a pasar a los dos hacia la habitación donde estaban los demás. Ninguno de ellos sabía quien era, y el chico se presentó.
- Hola, soy Dino Cavallone, el jefe de la familia Cavallone, y este es Romario, mi mano derecha. - Dijo sonriente y con un tono muy amable, mientras los miraba a todos ellos. - ¿Quién de vosotros es Sakura, la jefa de la familia?
Sakura se levantó algo tímida y sin todavía saber que hacía ese chico en su casa, no le conocía de nada.
- Soy yo, encantada de conocerte. - Dijo haciendo una leve reverencia.
- Oh, perfecto. Un placer conocerte igual. ¿Ellos son tus guardianes? - Dijo señalando a los demás. Vio la cara de asombro de ellos y supo que ellos no sabían para que había venido. - Oh, se me olvidaba. Estoy aquí porque como ya sabréis, pronto será la ceremonia de herencia. Mi familia es una de las familias aliadas de la vuestra, así que vine aquí para conoceros y asistir a la ceremonia. Las demás familias seguramente llegarán más tarde, yo estaba cerca de aquí y pude venir antes. - Explicó para que todos entendieran. Aunque era más mayor que ellos, parecía muy simpático con ellos y todos le acogieron encantados. Sakura estaba asustada porque los demás jefes de la mafia fueran personas malvadas y horribles, pero comprobó que al menos este no lo era, al contrario. Se preguntaba como serían los demás jefes y sobre todo como sería el jefe de la familia aliada más poderosa. Solo al pensarlo se imaginaba a un hombre fuerte y violento, lo que hizo que se preocupara un poco. Charlaron durante un tiempo con Dino, que les contaba todo sobre la mafia a los que no sabían mucho. Al caer la noche uno a uno se fueron marchando y Dino se alojó en un hotel cercano. En dos días sería la ceremonia de herencia y Sakura estaba emocionada, pesando como sería todo y las familias aliadas.



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