Prólogo
Se encontraba sola en mitad de una gran
plaza. Su silueta se recortaba con el sol y se podían distinguir sus finos
rasgos y su largo pelo negro azabache que brillaba con tenues destellos dorados
a causa de la puesta de sol.
En la plaza no había nadie, todas las tiendas que se situaban a los alrededores de ella aparentemente estaban abiertas, pero no había nadie en ellas al igual que en las callejuelas estrechas que serpenteaban desde la plaza y parecían no tener fin a causa de las calles aún más pequeñas en las que a su vez se dividían. Tan solo corría una suave y ligera brisa que mecía los altos árboles que habían plantado allí junto con algunos arbustos y flores de distintos colores.
Dio media vuelta y miro hacia el gran campanario situado en la zona este de la plaza. Era bastante antiguo, pero era una especie de monumento del pueblo. En lo más alto había un campanario y al fijarse en el descubrió un holograma en el ponía: <<7 días>>
Se giró para mirar a su alrededor con una gran fatiga y volvió a fijar su mirada en el campanario. Esta vez pudo descubrir una extraña sombra que parecía de un chico joven. Intento descubrir quién era pero no lo consiguió ya que la noche iba cayendo y apenas había luz. Intento gritar pero su voz no sonó. <<¿Que está pasando? ¿Por qué estoy sola? ¿A dónde ha ido toda la gente?>>
Solo tenía esos pensamientos en la cabeza e intentaba preguntar, pero su voz no conseguía salir y el joven seguía ahí, observando desde las alturas.
Sintió gran angustia y desesperación al no poder hacer nada y sentir aquella soledad. No había nadie en todo el pueblo. Pensó en sus amigos, su familia, sus compañeros del instituto, la gente que solía trabajar en las pequeñas tiendas de la plaza donde compraba siempre. Sintió mucha añoranza y miedo, no sabía que podía hacer, y sabía que aquel chico tendría algo que ver con todo aquello. Sobre todo se preguntaba que hacia allí aquel holograma y por qué ponía aquello.
De pronto aquel joven saltó del campanario y aterrizó en el suelo con la agilidad de un felino. Poco a poco se acercó al centro de la plaza donde estaba ella, bajo un gran árbol mucho más grande y antiguo que los demás. Sintió un escalofrío a medida que él iba acercándose y dio un paso atrás inconscientemente y chocó con el árbol. El siguió avanzando hasta llegar a un par de pasos de ella, aunque aún no podía distinguir sus rasgos. Pudo notar como la brisa aumentaba y era más refrescante e intrigante. Espero que no se acercara más a ella, pero eso no pasó. Llego a estar a centímetros de ella y sintió mucho miedo. Cerró los ojos y tembló asustada, y noto como le susurraba al oído: <<Solo tienes 7 días... Ten cuidado y no te fíes de nadie.>> Mantuvo los ojos cerrados aunque sin saber por qué dejo de temblar. Volvió a sentir la brisa y cuando quiso abrir los ojos el ya no estaba allí.
En la plaza no había nadie, todas las tiendas que se situaban a los alrededores de ella aparentemente estaban abiertas, pero no había nadie en ellas al igual que en las callejuelas estrechas que serpenteaban desde la plaza y parecían no tener fin a causa de las calles aún más pequeñas en las que a su vez se dividían. Tan solo corría una suave y ligera brisa que mecía los altos árboles que habían plantado allí junto con algunos arbustos y flores de distintos colores.
Dio media vuelta y miro hacia el gran campanario situado en la zona este de la plaza. Era bastante antiguo, pero era una especie de monumento del pueblo. En lo más alto había un campanario y al fijarse en el descubrió un holograma en el ponía: <<7 días>>
Se giró para mirar a su alrededor con una gran fatiga y volvió a fijar su mirada en el campanario. Esta vez pudo descubrir una extraña sombra que parecía de un chico joven. Intento descubrir quién era pero no lo consiguió ya que la noche iba cayendo y apenas había luz. Intento gritar pero su voz no sonó. <<¿Que está pasando? ¿Por qué estoy sola? ¿A dónde ha ido toda la gente?>>
Solo tenía esos pensamientos en la cabeza e intentaba preguntar, pero su voz no conseguía salir y el joven seguía ahí, observando desde las alturas.
Sintió gran angustia y desesperación al no poder hacer nada y sentir aquella soledad. No había nadie en todo el pueblo. Pensó en sus amigos, su familia, sus compañeros del instituto, la gente que solía trabajar en las pequeñas tiendas de la plaza donde compraba siempre. Sintió mucha añoranza y miedo, no sabía que podía hacer, y sabía que aquel chico tendría algo que ver con todo aquello. Sobre todo se preguntaba que hacia allí aquel holograma y por qué ponía aquello.
De pronto aquel joven saltó del campanario y aterrizó en el suelo con la agilidad de un felino. Poco a poco se acercó al centro de la plaza donde estaba ella, bajo un gran árbol mucho más grande y antiguo que los demás. Sintió un escalofrío a medida que él iba acercándose y dio un paso atrás inconscientemente y chocó con el árbol. El siguió avanzando hasta llegar a un par de pasos de ella, aunque aún no podía distinguir sus rasgos. Pudo notar como la brisa aumentaba y era más refrescante e intrigante. Espero que no se acercara más a ella, pero eso no pasó. Llego a estar a centímetros de ella y sintió mucho miedo. Cerró los ojos y tembló asustada, y noto como le susurraba al oído: <<Solo tienes 7 días... Ten cuidado y no te fíes de nadie.>> Mantuvo los ojos cerrados aunque sin saber por qué dejo de temblar. Volvió a sentir la brisa y cuando quiso abrir los ojos el ya no estaba allí.
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